Muy buenas tardes, honorables miembros del presidium, padres de familia, compañeros, amigos, gracias a todos por estar aquí.
Me pregunto si hay algo más honesto que un suspiro; no, un suspiro no se puede fingir, es el resumen de lo que sentimos y esta tarde hay mucho que sentir.
Hace cinco años, unos más, otros menos, entramos a esta Universidad, algunos tal vez sin la certeza de haber elegido la carrera apropiada. Nuestras expectativas fueron cambiando según el aprendizaje adquirido dentro y fuera de las aulas; a veces aprendimos las mejores lecciones en los pasillos o en esas cotidianas conversaciones rumbo a la cafeteria, la biblioteca o el mismo estacionamiento con nuestros compañeros. Algunas veces el camino estuvo oscuro y quizá más de uno quiso dar vuelta en la esquina más cercana, pero ninguno de nosotros lo hizo y hoy, en vez de tener que conformarnos con una esquina, tenemos un crucero para nosotros solos.
Hoy que terminamos, es oportuno decirle gracias a toda esa gente que encontró la forma de estar ahí y brindarnos su apoyo. Gracias a aquellos maestros que nos ayudaron a tomar riesgos, a hacer de los temores oportunidades de crecer. A nuestros padres y nuestras familias por todo su apoyo, comprensión y buenos consejos, aquellos consejos que muchas veces no escuchamos, pues a fin de cuentas un consejo es como un semáforo en amarillo en el que al final uno es quien decide. A los grandes amigos por ayudarnos a recordar nuestras responsabilidades y, claro, a todas esas personas que ya no están con nosotros, pero que supieron motivarnos para seguir y llegar hasta aquí. Gracias a todos ellos.
Una de las mejores cosas que podemos hacer para mejorar nuestra vida es hacer amigos. La Universidad, indudablemente, resultó ser el mejor lugar para hacerlos. Además de encontrar los mejores amigos, para algunos de nosotros, la experiencia universitaria significó también encontrar a esa persona especial de la cual enamorarnos, esa persona que estuvo a nuestro lado haciendo mucho más disfrutable nuestro paso por la Universidad. Para algunos otros, significó además cambiar de ciudad, enfrentarse solos a nuevos estilos de vida y extrañar muchas cosas. Valió la pena ¿no es así? Ustedes esta tarde egresan fortalecidos y los felicito por eso.
Hoy se va una generación impetuosa y trabajadora, de alumnos entregados que supieron hacer un derroche inteligente de energía y de talento, derroche que ha sido esencial para el crecimiento de nuestra escuela.
A propósito de nuestra Escuela de Humanidades. Si bien, hay importantes logros, es esencial recordar que nuestra escuela crecerá no sólo en la medida que crezcan sus académicos y se restructuren sus planes de estudio, sino que lo hará también, en la medida que existan mayores oportunidades para dialogar y establecer esa comunicación que realmente permita a los alumnos conocer y entender las expectativas que la propia Universidad se ha hecho de sí misma, pero que también permita a las autoridades universitarias y a los directivos, estar al tanto de las necesidades de los alumnos y de los maestros; sólo escuchando todas las voces se logrará el entendimiento que la escuela requiere para crecer de manera integral.
Hoy egresamos y lo hacemos con los bolsillos llenos de motivos para trascender. El pensamiento humanista está dentro de nosotros, démosle vida; démosle vida ejerciendo nuestra profesión con responsabilidad social y humildad, pero no toleremos nunca las faltas de respeto a nuestro trabajo. Recordemos siempre que el principal objetivo de la educación no es aprender algo para ganar más y más dinero, sino transformar al hombre en un mejor ser humano.
Hace cinco años, teníamos una idea poco clara de lo que queríamos de la carrera. Nosotros, los de entonces —como escribió un tal Pablo Neruda— ya no somos los mismos. Hoy debemos reconocer que hemos crecido y que —sin duda— estamos más cerca de todo eso que nos interesa ser.
Démosle esta noche un masaje a nuestros sueños. Cambiemos todo eso que aún puede ser diferente. Hagamos esa fiesta interior que hoy tenemos motivos de sobra.
Sintámonos bien, que por fin hemos terminado. Esta noche todo es prudente, porque esta noche nos graduamos y ya nada ni nadie puede cambiar eso.
Enhorabuena, ¡Muchas Felicidades! y ¡Muchas Gracias!
*Pronunciado por su servidor la tarde del 15 de Septiembre de 2005.----------------------------------------------------------------------
Saludos y abrazos a todos, besos a ellas. Gracias a todo el Uabcool por todas las muestras de cariño y apoyo incondicional (a Lety, María Elena, Paola, Mónica, Marisol R.), gracias por las alegrías y las consideraciones (a Paloma, 4 tipos de cuidado, Angélica, Giovanna, Eulogio), gracias también por los desafíos y las llamadas de atención (Efrén, Rafa, Luz Ma jaja), gracias a todos por seguirse interesando en la vida de éste, su infatigable compañero de viaje. Cada pequeña cosa, detalle, mirada, palabra, caricia, beso, todo se ha unido para siempre a mi recuerdo, pues, qué es el hombre sin esos grandes recuerdos que lo hacen fuerte.
Lo mejor para todos ustedes.
Atte.
CHANO